Es de todos sabido que cuando creas algo con tus manos, este producto se queda con un trocito de tu alma y la energía que le pones en el momento de elaboración… y es de ahí donde nace el movimiento socio-comercial en auge ahora, por el cual, el consumidor prefiere adquirir productos elaborados por el pequeño productor o comerciante, en lugar de productos de gran consumo hechos en frías fabricas y cadenas de consumo.
Me parece fabuloso, que aunque estamos en momentos de crisis económica, se tienda a valorar cada vez más, cómo y dónde se producen las cosas, aunque esto signifique un aumento del coste.
Por otro lado, en este movimiento vemos como la gente renuncia a trabajos fijos, para seguir su pasión, o se reinventa, al quedar en el paro y emprende con algo que le guste hacer.
¿No crees que consumir algo elaborado con amor, es mejor para nosotros que algo elaborado, por maquinas, bajas condiciones laborales o por alguien sin ganas? ¿No te sientes mejor al contribuir a que más gente disfrute del trabajo?
Me recuerda a esa obra de Laura Esquivel, “Como Agua para Chocolate”, una novela maravillosa donde todo lo material y lo espiritual está conectado. Su emoción o estado de ánimo mientras la protagonista cocinaba. Contagiaba a través de sus elaboraciones culinarias a todos los que lo comían, como una lágrima que transmite tristeza o el amor que contagia pasión y ardor.
Aunque este movimiento no es nuevo, estamos viendo un resurgimiento empezando en los EEUU y se ha ido extendiendo desde allí al resto del mundo. En el sector español donde más se está viviendo es en la alimentación, por la calidad de las materias primas, la diferencia de sabores. Pero poco a poco lo vamos viendo extenderse a otros sectores también.
Gerard Costa, profesor de marketing en ESADE, y experto en marketing y ventas opina que: “la razón más poderosa para el surgimiento de estos negocios ha sido la evolución de los gustos de los consumidores, que han empezado a valorar una serie de atributos: Lo auténtico vesus lo artificial, lo innecesario o con demasiado complementos; lo fresco, local y de temporada por las implicaciones de control, sabor, frescura y real que conllevan; lo artesano como producido con cercanía, por productores auténticos que se mueven por calidad y a los que se puede acceder ahora por canales directos”.
El sociólogo Richard Sennet analizó en uno de sus últimos estudios, la revalorización del trabajo artesanal, como una respuesta llena de autenticidad y compromiso, ante las formas de trabajo y consumo deshumanizado.
Otra de las razones por las que, en nuestra opinión, está surgiendo esta corriente con mas fuerza es gracias a las nuevas tecnologías; Ahora cualquier artesano puede tener una e-commerce donde el cliente puede comprarle directamente. De esta manera, las grandes marcas industriales no pueden apagar a estos artesanos libres, que hacen lo que aman, ni a esos clientes exigentes que reclaman calidad y “esencia” por encima de todo.
A mí, me encanta este retorno de lo artesanal, local y autentico y participo plenamente en ello. Saliendo de un trabajo estresante hace varios años ya, mi marido y yo montamos Naturalmente Mediterraneo, esta empresa familiar donde elaboramos a mano productos naturales para la piel, totalmente enfocados en disfrutar a diario, usar materia prima de la zona, apoyar a la comunidad y economía local y respectar el medio ambiente.
Me encanta que con esta tendencia vemos gente valorando cosas más importantes que el dinero y apoyando un mundo en el que se pueda elegir disfrutar en el trabajo, un mundo de consumir menos, pero de más calidad, un mundo que nos está llevando hacia un futuro más auténtico.
Xo
Imagen de: apairandasparediy.com